martes, 20 de octubre de 2009

Documental War Photographer- Natchwer

¿Qué pasa por la mente de una persona, para decidir ejercer su profesión en un ambiente tan peligroso como la guerra? Pues bien, James Natchwer fotógrafo norteamericano, da una atractiva mirada sobre esta opción en la película War Photographer.

Acostumbrados a escuchar siempre las dos caras de la moneda sobre un hecho bélico, la historia oficial que nos cuentan los medios de comunicación de masas (claramente influenciados por la línea editorial que sigan), no retrata fielmente los acontecimientos. Creemos muchas veces que las cosas son del modo que estos las plantean. Pues bien, a mi parecer y en conjunto con la opinión James Nachwer, existe una tercera visión sobre los mismos hechos. Qué pasa realmente con las personas, con el lado más humano de las guerras, los niños, los sentimientos de quienes sufren la pérdida de un ser querido, que desgraciadamente muchas veces estaba tan sólo en el lugar equivocado, el hombre tras él soldado, vistos como seres humanos, no como maquinas asesinas que luchan muchas veces por ideales utópicos o sin sentido.

La guerra en sí, no puede entregar nada más que horrores, tragedia y pena en el momento insitu que se efectúa, y muchas veces la historia oficial no retrata. En medio de este escenario tan frágil, tan doloroso y penoso es donde un hombre debe ser capaz de adoptar la figura de una gacela; sigilosa, rápida, pertinente y los más importante desapercibida. Cera ruan relación de cercanía, de respeto con las personas o con los lugares que se están retratando es una de las características ventajosas que posee este fotógrafo norteamericano.

James, es un sujeto que logra pasar desapercibido, lo cual le permite estar en situaciones intimas, y no ser expulsado por su carácter de desconocido. Muy riguroso en su trabajo, este fotógrafo logra, a mi parecer, retratar las emociones de una manera muy respetuosa pero impactante a la vez. Estar donde muchos otros fotógrafos prefieren no estar, es la condición que le permite a este hombre obtener tan expresivas y oportunas imágenes.

Pero el trabajo aún no termina. A James, no le basta con obtener las imágenes. Luego de tomar ciento de fotografías, este profesional escoge cuales de todas son las más indicadas para ser publicadas. Una foto a mi parecer debe tener valor en sí misma, es decir, que no debe ser explicada. Las imágenes tienen esa ventaja, basta con publicar una buena fotografía sobre un tema para logras captar la atención de la audiencia sin ninguna palabra. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que una mala imagen puede crear a su vez malas interpretaciones, es por esto que James se preocupa minuciosamente de clasificar el material y posteriormente arreglar la fotografía, hasta que esta exprese lo que el verdaderamente quiere.

La presencia de este fotógrafo en los lugares más insólitos, en cuanto a los peligros que corre, se justifica bajo su visión, al señalar que: no todo el mundo puede ir a la guerra para presenciar los horrores que ahí se viven, las atrocidades que deben soportar inocentes. Es por esto, que yo voy a la guerra, de este modo puedo mostrarle al mundo entero que la historia oficial no siempre es la verdadera, para que de este modo todos tratemos en conjunto de superar estos actos injustificados.

Aprender a canalizar las emociones es una de las misiones más difíciles que debe tratar de hacer este fotógrafo, porque indudablemente, estar junto al sufrimiento ajeno, a la desgracia y a la muerte no es nada fácil para nadie, ni para el hombre más frio del mundo. Pero este es uno de los costos que trae consigo esta profesión.

Vender el alma, es una frase muy fuerte, pero muy cierta a la vez. Lucrar con la desgracia ajena, es el significado que muchos atribuyen a la forma en que este fotógrafo realiza su trabajo, pero a mi parecer siempre hay alguien que debe cumplir los diferentes roles en la sociedad y mostrar el dolor que viven algunos mientras otros vivimos en una sociedad de consumo que nos está auto aniquilando. Es por esto que aunque sea un poco doloroso este fotógrafo ha decidido en pos de mostrar estos horrores desplazar su vida personal en pos de la profesional algo igualmente valorable.

viernes, 25 de septiembre de 2009

“Laberinto de Miradas”

Balas perdidas que hacen confundir los parques de juegos con campos de batallas. Pequeños portadores de armas de fuego ven como su infancia pasa entre, droga y violencia. Penosos escenarios, producto de una globalización que más que cumplir el sueño prometido aumenta la frustración, el hacinamiento y el descontento social entre la población Latinoamericana, van dando cuerpo a un continente que llora clemencia.

Aciertos y fracasos construyen el imaginario social de cientos de miles de personas que ven como la vida se pasa sin gloria y majestad. Favelas, poblaciones callampas y guetos albergan el sueño de pobladores que día a día tratan de surgir y romper el círculo vicioso de pobreza y violencia en el cual se despiertan cada mañana.

Manifestaciones sociales diarias. Minorías descontentas y discriminadas. Desigualdades abismantes. Muertes diarias, y un temor constante, dan cuenta de políticas públicas ejecutadas fallidamente que no han logrado aún obtener éxito en la mayoría de los países latinoamericanos que ven, como su comunidad se muere entre tanto descontento y que no logra salir de una enfermedad que terminara por aniquilarla.

Familias que viven encerradas en sus casas por temor a otro, han hecho del hogar una cárcel social. Alambre púa y electricidad crean fortalezas que resguardan los bienes adquiridos por la enfermiza obsesión capitalista de consumo que a diario se ve incrementada por el papel de medios de comunicación que más que mostrar los verdaderos problemas sociales llenan su parrillas programática de frivolidades y contenidos que crean una falsa realidad social.

Un recorrido por la fotografía documental en Iberoamérica es la muestra que; Alfredo del Stafano, Alfredo Srur, Ananké asseff, André Viere, Clemente Bernad, Colectivo MR, Cristina Lombardi, Diego Levy, Eduardo Nave, Héctor Mediavilla, Helen Zout, Javier Hinojosa, Joao Sánchez, Juan Angel Urruzola, Kim Maresa, Lorena Ros, Maria Teresa Ponce, Metoe Pérez, Maya Goded, Miquel Dewever, Numo Rama, Pablo Corral Vega, Pablo López, Patricia Aridjis, Patricio Crooket, Ranzo Giraldo, Ricardo Cases, Rodrigo Albert, Rodrigo Cruz, Rodrigo Gómez, Rovira, Sandra Sebastián, Sebastián Friedman, Sergio Cámara, Xulio Villarino, han creado y han catapultado como “En fricción y conflictos en Iberoamérica”, donde el papel de la fotografía cobra en su cabalidad su característica de generador de reflexión sobre la realidad de nuestro entorno. Este recorrido visual, presenta las miradas cruzadas de los autores antes mencionados.

Bajo la necesidad de generar nuevos modelos de representación, capaces de destacar a través del uso de la imagen; impresiones, sensaciones y sentimientos que rondan esta población. El Centro Cultural España, alberga más de 50 obras de arte fotográfico documental, que dan vida a una exposición llena de emotividad. Imágenes de tamaño completo en conjunto con cuadros en el piso y otros tanto en las murallas de tamaño más reducido, crean un laberinto ambientado con videos y música que generan no tan sólo una muestra de arte, sino un espacio artístico sumido en una atmósfera complementaria.

Paredes blancas sostienen las imágenes que son constantemente iluminadas por luces individuales, y que a pie de obra llevan una leyenda que encamina la apreciación del receptor, resaltan cada detalle de la imagen y haciéndola particularmente única. Luego de recorrer el primer piso, continuo mi trayecto asombrándome con las imágenes que decoran la amplia escalera que lleva al resto de la exposición. Un segundo piso, cargado de manifestaciones sociales, van creando una atmósfera más política/económica a diferencia de los contenidos sociales que caracterizan el primer piso.

El salón termina, el laberinto de paredes me lleva a un espacio apartado. Tres paredes, dan origen a una sala donde un par de cuadros acompañado de música y un video muestran la realidad de un país que se ve severamente afectado política, social y económicamente por los usos y consecuencias de nada más que una planta.

El artista documental Héctor Mediavilla, presenta “La coca no es cocaína”, Un muestra cargada de significación cultural que muestra las secuelas del uso de una planta y mal uso y abuso de una droga. Un fuerte contraste de luz; roja y anaranjado, blanco y negro son las características resaltantes de 5 imágenes que muestran la relación del sujeto con la droga. Miradas perdidas, rostros que expresan desolación, decepción y tristeza se pierden entre el humo que emanan de las pipas.

5 imágenes dejan generalizar la situación de cientos de personas que viven entre la vida y la droga. Una realidad que pese a lo conocido no es realmente asumido como un problema social que no tan sólo destruye sociedades, sino que peor aún envenena almas. Estas ciudades son verdaderas fábricas de frustración, dolor y pena. Centros de formación de violencia, drogas y condiciones sociales deplorables, es la realidad con que diariamente debe convivir gran parte de muestro mundo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Fotomiradas


Estallido de colores, formas y arboles que parecen enredarse con sus ramas al cielo, se mezclan con una arquitectura hibrida que nos contextualiza con el siglo XXI, pero que tiene un toque del Chile pasado.

El bellas Artes, es un barrio que alberga y esconde a cientos de miles de turistas, transeúntes y locatarios que encuentran en las esquinas, rincones, veredas, cafés, calles y museos de este lugar un espacio de recreación, cultura y diversidad donde estar, a lo menos por donde pasar.

Este blog es una mirada visual de un barrio que tienes más de una historia que contar.

Conéctate al bella!